domingo, 3 de julio de 2011

CAMINOS DE HIERRO








Tren del día, detenido
frente al cardo de la vía.

—Cantinera, niña mía,
se me queda el corazón
en tu vaso de agua fría.

Tren de noche, detenido
frente al sable azul del río.

—Pescador, barquero mío,
se me queda el corazón
en tu barco negro y frío.


RAFAEL ALBERTI

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